Contratar es el momento en que una startup deja de ser un proyecto y se convierte en empresa. También el momento en que los costes se vuelven fijos.
Antes de contratar, valora las alternativas. Freelance con factura (solo si hay independencia real: horario propio, sus medios, varios clientes; si no, es falso autónomo y la inspección lo sanciona), contrato en prácticas, o becario mediante convenio con una universidad madrileña.
El coste real. A un salario bruto hay que sumarle en torno a un 30-33% de cotizaciones a cargo de la empresa. Un salario bruto de 35.000 euros cuesta a la empresa unos 46.000 euros al año.
Tipos de contrato. La reforma laboral dejó el indefinido como norma general. Los temporales requieren causa justificada (sustitución o circunstancias de la producción). El contrato formativo para la obtención de práctica profesional permite incorporar recién titulados con bonificaciones.
Bonificaciones a revisar: contratación de menores de 30 años, de personas en desempleo de larga duración, de personas con discapacidad, y las bonificaciones específicas de la Comunidad de Madrid para pymes. Cambian cada año: confirma la vigente antes de firmar.
Obligaciones formales. Alta en Seguridad Social antes del primer día de trabajo, comunicación del contrato a través de Contrat@ en los 10 días siguientes, registro diario de jornada, plan de prevención de riesgos laborales y formación en protección de datos si maneja información personal.
Stock options. La Ley de Startups mejoró su tratamiento fiscal: exención de hasta 50.000 euros anuales para empresas emergentes certificadas y tributación diferida hasta la venta o liquidez. Si quieres retener talento con equity, diseña el plan antes de la primera contratación clave.